Una agenda de bolsillo con los teléfonos de mis familiares, datos bancarios, claves de algunas páginas importantes de Internet, etc.etc. Lo daba por perdido. Pensé que se me había caído en la calle. A los 5 días de buscarlo por todo sitio apareció de repente en mi cuarto tirado en medio de unos libros y ropa vieja. Gracias a Dios que lo encontré. No pude dormir tranquilo durante ese tiempo.