Cuando era niña, tenía entre 8 y 9 años, veía a una mujer de unos 35 años que se llamaba Sarah, parecía tener un vestido de los que se usaban en 1950, era muy recatada y me enseñó muchas cosas de libros que me enviaba a buscar en mi escuela y en la biblioteca, le gustaban las mitologías.
Solo yo la veía, mi mamá y mi papá nunca me creyeron y mejor no se los volví a mencionar, y luego cuando casi tenía 10 años dejé de verla y nuca la volví a ver así como cuando tenía esa edad.