Una vez empecé a percibir un brillo fuera de normal que me obligaba a tener los ojos cerrados. Tuve una hemorragia interna en el ojo, y el brillo no era más que la sangre que provocaba ese efecto, afortunadamente todo revirtió normalmente, de no ser así me dijo la Dra. que mediante una aguja y por punción al ojo se tenía que eliminar los restos de sangre