El todopoderoso Pejedios, Pejesucristo es prueba viva del fanatismo de millones.
O sea.
El wey le sabe a la política. Sin duda y más que muchos pendejos de antes.
Pero eso es una cosa. Otra que casi le quieran besar las patas y limpiarle el trasero a mano limpia y conservar la podredumbre orgánica de sus tripas como reliquia divina.