Si le da catarro con sólo abrir el refrigerador.
Si de la nada ya os duelen los buesitos.
Si la abuela le heredó la diabetes y no los millones
Si un corte de carne le cae pesadísimo, el picante le irrita y el ajo lo repite. Si la sal le sube la presión. Y la leche y el queso le traen pedo y pedo.
Si un café le quita el sueño. Si una cerveza le lleva directo al baño. Si todo le parece muy caro. Si cualquier tontería le altera. Si le dan mareos al subir a un banco para cambiar un foco.
Si todo pequeño exceso le provoca aumento de peso. Si llega a la edad de los metales: cabellos de plata, dientes de oro, marcapasos de titanio.
Si le dicen señora o señor en todos lados y a veces anteponen el Don. Si todas sus amistades y familiares le dicen con cariño al despedirse: Cuídate mucho.
Si espejo hace el papel de abominable polígrafo o detector de mentiras que delata con crudeza sus párpados caídos, las patas de gallina, la celulitis y el deterioro de la piel como relleno fluido de Transmilenio.
Si la bilirrubina alta los exaspera y los pone en guardia como a funcionario calificado con semáforo en rojo frente al Comité Anti-Corrupción
Si la espalda se les pone dolorosamente sensible y la columna con más discos rayados que programa radial de música de Perez Prado.
Si el solo olor del whisky les sube de categoría los triglicéridos que pasan a multiglicéridos.
Si la hipertensión y la gastritis les producen convulsiones internas como en la Fiscalía.
Si la libido, devaluada como el dólar y los concursos de meritocracia, pide repotenciación.
Si es usted de señales dulces, no de ternura sino de altos niveles de glucosa en la sangre..
Si el colón se torna irritable como ciertos funcionarios públicos, pero la colonoscopia los crispa más que la reelección del partido Morena. O de Castillo ... o de Lula.
Si se vuelven calculadores, no por cautela sino por los cálculos en la vesícula.
Si le da una mezcla de diarrea y gripe intensa. Ya saben: cuándo quieres estornudar, se te sale por abajo. Y si quieres apretar abajo, te ahogas con la tos
Y si mueren sesentones, y los amigos y la gente lamentan que hayan estirado la pata muy jóvenes.
Si.
Si tiene usted todos estos síntomas y sentimientos, son las pruebas irrefutables de que padece la enfermedad de la Sejuela, es decir, se jue la… juventud.