Con el paso del tiempo, muchos ancianos pueden experimentar una disminución en su autonomía debido a problemas de salud o movilidad. Esto puede llevar a una sensación de frustración y dependencia, lo que podría manifestarse como un comportamiento más exigente.
La vejez puede traer consigo la pérdida de seres queridos, cambios en la rutina diaria y la confrontación con la propia mortalidad, estos factores pueden afectar el estado de ánimo y la forma en que una persona se relaciona con los demás. Recordemos que a lo largo de toda nuestra vida vamos perdiendo en el camino todo tipo de gente a lo que hemos conocido..