Muchos. Dejo solo tres ::
- El Masacre de Las Vegas de 2017, durante la celebración del festival de música country Route 91 Harvest. Un único tirador, Stephen Paddock, disparó contra la multitud desde su habitación en el piso 32.º del hotel Mandalay Bay, ubicado al sureste de la zona donde se realizaba el concierto al aire libre, con un saldo de 59 muertes y 851 heridos.
- El caso del las Bombas del Maratón de Boston, que causaron la muerte de cuatro personas y otras 282 resultaron heridas. Los perpetradores del atentado fueron los hermanos Tamerlán Tsárnayev y Dzhojar Tsárnayev. . Uno fue muerto por la policia y al otro le cortaron la lengua.
- El caso de Luigi Mangione sospechoso en el asesinato de Brian Thompson, director ejecutivo de United Healthcare. Luigi esta siendo tratado legalmente como terrorista, porqué mató a un millonario. Sin embargo, la masacre de Vegas 2017 (con 59 muertos y 851 heridos.) nunca ha sido calificada como terrorismo, solo como un tiroteo.
Y el mas grande de todos:
El caso de D.B. Cooper.
D. B. Cooper es el nombre atribuido a un hombre que secuestró un avión Boeing 727 en los Estados Unidos el 24 de noviembre de 1971, en una escala recibió un rescate de 200 000 USD del gobierno de los EEUU y a medio vuelo saltó en paracaídas desde la aeronave para no ser encontrado jamás.
El nombre que el secuestrador usó para abordar el avión fue Dan Cooper. Por sus conocimientos y modus operandi se sospecha que era piloto.
La forma en la que Cooper escapó de la justicia así como la incertidumbre sobre su paradero continúan intrigando. El caso de Cooper, cuyo código es «Norjak» en el FBI, es el único caso de piratería aérea sin resolver en los Estados Unidos
¿Cómo sucedió ??
Cooper se le acercó a una azafata y le dijo: «Señorita, lea lo que hay en esa nota. Tengo una bomba». En el mensaje estaba escrito: «Tengo una bomba en mi maletín. La usaré si es necesario. Quiero que se siente junto a mí».
La nota también pedía US$200 000 en billetes sin marcar y dos sets de paracaídas (dos paracaídas de espalda y dos paracaídas de emergencia) y explicaba detalladamente cómo se debían entregar estos objetos una vez que el avión aterrizara en el Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma; si no se cumplían sus demandas, haría estallar el avión. Cuando la auxiliar de vuelo informó a la cabina de vuelo sobre Cooper y sus demandas, el piloto, William Scott, contactó con el control del tráfico aéreo de Seattle-Tacoma, quienes a su vez se pusieron en contacto con la policía de Seattle y el FBI. La agencia se puso en contacto con el presidente de Northwest Orient, Donald Nyrop, quien pidió a Scott que cooperase con el secuestrador. El piloto ordenó a Schaffner volver a la parte trasera del avión y sentarse junto a Cooper para tratar de averiguar si la bomba era real. Cuando el secuestrador descubrió las intenciones de la auxiliar de vuelo, abrió su maletín momentáneamente, lo suficiente para que ella viera varios cilindros rojos, una gran batería y cables, convenciéndose de que la bomba era verdadera. Cooper le ordenó que le dijera al piloto que no aterrizara hasta que el dinero y los paracaídas estuvieran listos en el aeropuerto. Schaffner regresó a la cabina para entregar las instrucciones del secuestrador.
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Cooper ordenó a la tripulación despegar nuevamente a las 19:40. También decidió que volaran con rumbo a la Ciudad de México, a una velocidad relativamente baja de 170 nudos (320 km/h), a una altitud de 3 000 m (la altitud normal de crucero es entre 7 600 y 11 000 m), con los trenes de aterrizaje desplegados y con 15 grados de flaps. Sin embargo, el primer oficial Rataczak le dijo que el avión solo podría volar 1 600 km en esas condiciones, por lo que Cooper y la tripulación discutieron otras rutas antes de decidir volar hasta Reno, Nevada, en donde se reabastecerían nuevamente. También decidieron volar en la ruta Victor 23, una ruta aérea federal que transcurre al oeste de la cordillera de las Cascadas. Asimismo, Cooper ordenó a Scott que dejara la cabina despresurizada, ya que esto evitaría una salida violenta de aire y facilitaría la apertura de cualquier puerta para saltar en paracaídas
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La tripulación empezó a notar un cambio de presión en la cabina. Cooper había abierto la puerta trasera y había saltado del avión. Esta fue la última vez que se supo de él. El FBI cree que el salto se realizó a las 20:13 sobre el suroeste del estado de Washington, ya que a esta hora las escaleras traseras se sacudieron, posiblemente en el instante en que abandonó la aeronave. En ese momento, el avión estaba volando a través de una tormenta, y la nubosidad impedía ver el suelo. Debido a la mala visibilidad, los aviones de caza F-106 que seguían a la aeronave no se dieron cuenta del salto del secuestrador.
https://es.wikipedia.org/wiki/D._B._Cooper
